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Cuando inicié mis años de universidad, empecé a escuchar por parte de mis compañeros, cuán parecida era físicamente a esta actriz; No la conocía en ese entonces, así que decidí ‘googlearla’. Luego de verla por varios minutos (y de frustrarme un poco), pensé que realmente nos parecíamos, con la única y gran diferencia de que Eva Mendes era un mujerón; Me resultaba incómodo ser comparada con Eva; Lo tomaba como la forma irónica que tenía el universo de recordarme todo lo que yo «no era», pues a mi criterio, ni mi cuerpo, ni mi rostro, ni mi cotidianidad formaban parte de los cánones considerados para decir que una mujer es bella: Yo no era bella.

Hace algo más de un mes, tuve la oportunidad de enfrentarme cara a cara, con la persona que se había convertido en mi peor enemiga: Yo misma.

Luego de una situación poco grata (y que confirmaba mi teoría de no ser suficiente), un amigo entre sus palabras de ánimo y aceptación me hizo una pregunta que me dejó en blanco, y que he venido preguntándome todos los días al despertar: ¿Qué pasaría si decides que hoy, es el día en que tu vida cambió?  ¿Cómo se vería tu vida, si aceptas aquello que tienes y eres… y lo amas?

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Definitivamente no soy Eva Mendes. Mi nombre es Andrea Rendón, soy diseñadora gráfica y fotógrafa, a ratos canto, a ratos bailo… mido 1,62 cm y mi peso actual es de 82 Kg y de hecho, llegué a pesar 89 Kg. Amo los postres y podría comer dulces todo el día como desayuno, almuerzo y merienda… y así, soy perfecta. Honestamente, no fue fácil, pero todo empieza con tomar una decisión. Yo decidí abrazarme, aceptar y amar a esa mujer que me rehusaba a mirar en un espejo.  Empecé un nuevo capítulo donde la libertad es la tinta con la que escribo cada página de mi historia… de mi vida; el resto, llegará por añadidura.

Como todo ser humano, tengo sueños, y este  blog es uno de los mios: Hoy quiero ser inspiración, llegar a más personas e invitarlos a ser parte de este experimento de transformación donde empiezo por mi, poniendo mis sueños en evidencia… quiero mostrar fotografías, contar historias, viajes, lugares que ver, pero sobretodo… Tengo hambre de experiencias y de convertirme en esa mujer que soy, que siempre vi reflejada de forma utópica en internet y revistas, y que probablemente dejé dormir.

Aquí voy a compartir mi propio testimonio durante disfrutaré día por día, como el mejor regalo de mi vida.

Con amor, Andre.